31 enero 2010

Todo el dolor del mundo

Hasta el 28 de febrero 2010 pudo uno deprimirse en edición limitada acudiendo a la exposición conjunta del trabajo fotográfico de Don McCullin (Inglaterra; retrospectiva: Fotos de 1958-2008) y Jonas Bendiksen (Noruega; "the places we live in" Fotos de 2005-2007). Así como yo he decidido hacer esta nevada mañana de domingo de enero.

Algunas películas intentan captar todo el dolor del mundo en escasos 120 minutos (películas que igual en otra entrada merecería la pena comentar, como Mammoth –Moodysson, 2009 o Slumdog Millionaire –Boyle, 2008. Así como en el cine, esta tendencia se observa en el resto de las artes, entre ellas la mamá del cine, la fotografía en su género reportaje. Ambos fotógrafos en diferentes lugares y momentos han decidido abandonar el estudio fotográfico y embarcan en una misión periodístico-humanitaria para dar testimonio del dolor y las injusticias del mundo.

     
Jonas Bendiksen visita a una mujer
repudiada en el slum de Bombay
Don McCullin observa a un
soldado en estado de shock
Don McCullin, fotógrafo británico en pie de guerra(s), durante la segunda mitad de los 60 visita Vietnam, en la década siguiente Camboya; siempre preocupado por hacer saber sobre la extensión de las epidemias de SIDA en África, las hambrunas desatadas durante la guerra de Biafra-Nigeria, el conflicto en Irlanda del Norte... Tras años acudiendo a aquéllos lugares donde la guerra le llamaba, explica el fotógrafo en el film que se puede ver en la exposición, sufre una especie de adicción a la vida extrema; pero siempre, asegura, con la intención de devolver la dignidad al sujeto fotografiado. Como paréntesis, captó también otros motivos: como a los Beatles de manifestación o ruinas romanas en Marruecos y Siria. Su trabajo continúa, en los últimos 10 años, retirado en su Inglaterra natal dónde fotografía paisajes y naturalezas muertas.

El algo más joven y único miembro noruego de la renombrada agencia Magnum, Jonas Bendiksen, pasó dos años en diferentes “slums” de varias ciudades (Nairobi, Kenia; Caracas, Venezuela; Bombay, India y Jakarta; Indonesia) fotografiando y entrevistando a sus habitantes en sus casas, en sus barrios de los que resulta muy difícil 'escapar'. En una muy lograda foto/audio-instalación, puedes entrar en las casas de gente que abre sus puertas al objetivo de un extraño, y nos cuenta su historia: Una mujer descastada por su familia, acusada de adulterio, se instala con sus hijos en las afueras de Nairobi tras recibir la noticia de que había contraído el sida, probablemente contagiada por su propio marido; un padre de familia que intenta ayudar a su comunidad en un "barrio" de Caracas, mediando entre bandas para evitar el derrame de sangre de personas, normalmente niños y jóvenes...

La exposición en C|O Berlin (12.12.2009 - 28.2.2010). Créditos: McCullin: Soldado americano en shock durante la guerra de Vientam, 1964 | Bendiksen: Mujer en su casa en el slum de Bombay, 2005-07

30 enero 2010

Memoria de Guinea – a film investigation about family pictures

¿Cómo funciona la memoria? ¿Qué recordamos de lo que no hemos vivido? 
En esta entrada intentaré presentar la idea del film-Memoria (del inglés: Memory Film). 

Entre el más investigado film-ensayo y el documental se encuentra un género que engloba películas experimentales realizadas por personas en busca de su identidad o pasado sin tener todos los datos. Pero, ¿cuán importantes son realmente los "datos"? Alguien dijo alguna vez que la Historia (sí, con H mayúscula) es una representación, algo que nuca tuvo lugar, redactado o interpretado por alguien que no estuvo presente. Si la Historia o el pasado documentado es una representación, entonces nos encontramos ante la imposibilidad física de saber que ha Pasado. 


El resultado de este buceo entre fotos, películas y conversaciones, es una masa informe de información, datos pero inexactos, historias (de)formadas por segmentos olvidados entre los recuerdos. ¿Y qué hay de nuestra aportación? Viendo y leyendo sobre la Memoria (tal y como la Historia, con mayúscula, ya que me refiero a la memoria representada), sobre que forma tiene, uno se da cuenta de que tan importantes son los documentos que emergen de la investigación, como las aportaciones personales y cómo funcione la memoria de cada uno. Para mí, la memoria es como encontrar un disco de vinilo al que se le ha perdido la cubierta y está lleno de rayones. Lo pones en el tocadiscos y al principio predomina ese sonido de pan crujiente, a continuación una melodía antigua empieza a reconocerse, hasta el punto que eres capaz de cantar el estribillo.


Por un lado, siento la responsabilidad de respetar el Discurso (ese sistema de conocimientos e ideas sobre cómo funciona el pensamiento), que de ningun modo es único, por tanto los discursos o los contextos culturales en los que incluyo mis no-memorias o mis Memorias. Por otro lado, la invención que acercaría el film a la ficción, es el recurso más rápido que se me ocurre para convertir las memorias en mi Memoria. Cuando pienso en ello es también la manera más cercana a la verdad que se me ocurre de aproximarme a las historias y a las memorias de mis familiares ya que, ¿en qué familia no se contradicen historias? o, ante la duda de la identidad de un personaje, se sustituye por otro. De cierto modo, si encontramos una fotografía rota, nuestra atención se centra en esa parte ausente y en quién pudiera contener.

Esta pareja podría ser cualquiera, falta un dato importante, la cara, la identidad, pero aquí estoy yo para atribuirla, desde mi ausencia en aquel momento: Bel y Paco.

Fotografías, periódicos, cartas, testimonios, películas, libros y demás documentos son la base de esta representación que nos aprendemos durante años en la escuela y en la que llegado el momento, participamos, pero rara vez nos preguntamos sobre su naturaleza o sentimos el impulso de realizar una re-interpretación personal. Pero algunas personas como yo, que somos curiosas queremos saber más sobre otras personas que ya no están, nos embarcamos en un proceso en el que nos sumergimos en familiares y sus recuerdos para hacernos una representación mental de quién y cómo eran esas personas que nunca conocimos.


Durante los próximos meses me encontraré buceando entre el pasado, entre mi casa y múltiples bibliotecas de Berlín, entre España y Guinea ecuatorial, donde tuvieron lugar mis no-recuerdos, sus recuerdos, mi Memoria y su memoria. Entre "datos", sensaciones, conjeturas, entre fotografías nítidas y borrosas, diapositivas demasiado oscuras y demasiado claras, cintas de super8 incompletas o inoportunas. Documentos que dan parcial testimonio de lo que yo quiero reconstruir, entre playas de arena blanca y aguas verdosas con palmeras reales; médicos y guardias de la legión brindando con whisky no se sabe por qué razón; madres de safari por la jungla en vestido y sandalias como si se tratara de un paseo por los puestos del paseo marítimo en verano, hijos con sombreros salacot tocando un tam-tam y formando parte de un "balele"... Una Memoria parcial, blanca, a la que le falta el color.


Voces de hoy imágenes de ayer. El Balele, un día de celebración